Secar flores

Desde muy pequeñita he tenido la obsesión de secar flores, supongo que debido a que son extremadamente bellas, aunque efímeras, la idea de conservar belleza para siempre ha ha vuelto un poco loco al ser humano, un claro ejemplo de ello es el famoso libro El retrato de Dorian Grey.

En general, la mayoría de las flores pueden secarse, aunque algunas lo hacen mejor que otras, por ello, si has decidido que quieres tener tu ramo para siempre, te dejamos una serie de consejos para que el resultado sea el mejor posible:

Recomendamos secar tu ramo una vez que venga a casa, o como muy tarde un par de días después de recibirlo.

Primero de todo; deja que tus flores respiren, quitando todo tipo de envoltorio.

Corta el tallo de forma transversal para limpiar la flor, elimina las flores marchitas y quita las hojas o espinas de las rosas.

Lo mejor es colocar el ramo en una habitación oscura, seca y ventilada, intentando evitar lo máximo posible la exposición la luz solar y los cambios de temperatura.

Es esencial que el ramo sea puesto boca abajo, para que los nutrientes se dirijan hacia los pétalos, mi propia experiencia me dice que lo mejor es colgarlo en la pared o del techo. Si es imposible, podéis apoyarlo en papel de periódico colocándolo muy bien para que las hojas no queden deformes.

Por último, rocía tu ramo con laca, aunque no demasiada, para que los pétalos no se caigan o se deformen.

Ahora podréis disfrutarlo durante mucho mas tiempo, aunque el resultado es completamente distinto de las flores frescas que recibimos hace casi un mes, estas nos cuentan una historia y nos trasladan a un recuerdo, quizá de nuestro primer día de la madre o del décimo aniversario del día mas feliz de tu vida, aún así, espero que las flores os hagan muy felices y que mis consejos os hayan ayudado.

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